IX

¿Recuerdas mis dedos cosechando tu sudor mientras tu sexo embestía el mío?
¿Recuerdas el olor a tierra húmeda, la humedad de mi lengua?
¿Recuerdas el beso en tu pecho, el mordisco en el corazón?
Dime, ¿lo recuerdas?
Yo aún tengo en la punta de la lengua
el sabor de tus besos, la rabia dormida, el rugido del trueno.
Tengo el galope de tu sangre, su calidez ronroneando en mi piel.
Mírate, desnudo ante mí, expuesto, vulnerable y a la vez fuerte como la tormenta, deseando cabalgar, engancharte a mis caderas

y eres hermoso.

 

 

 

 

 

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